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6/5/15

Soñé.

Corríamos en mi sueño
 anoche.
Tenía tanto miedo de no conocerte
que era casi como estar despierta.

La habitación era la nuestra
-ésa en la que está nuestra hermosa cama pintada de vieja-
estaba llena de pelos de otras mujeres 
y tú
te veías extraño con la nariz rota.

Sentí mucho miedo de no conocerte.

Berta García Faet estaba en el sueño
había ganado un concurso en el que también participaste tú.

Seguíamos corriendo
leíamos los poemas de Berta García Faet -esos en los que habla de un tipo con el que no leyó poemas en inglés- 
y nombrabas la finca de tu papá.
Me recuerdo musitando 
noquieroregresar
noquieroregresar
noquieroregresar
No quiero salir de esta casa nunca más
el mundo afuera está todo teñido de vida y no lo soporto.
Recordé un poema en inglés de Sylvia Plath 
uno que no leyó Berta García Faet con su ex-novio
y pensé en las camas y en Gerardo Arana que murió tan joven:

que nuestra cama sea un país
o nada
un país para bajar esta fiebre
38.2 ºC
y para repetir muchas veces tu nombre
   para repetir muchas veces tú
   para repetir muchas veces
que nuestra cama sea un país
con un altar
a la repetición

Dije: creo que voy a pedirle una beca al gobierno después de todo.

Corríamos
y en un arranque de verdad -como una cortada-
te confesaba mi belleza
te pedía que nunca hablaras de ella
que todas estas cicatrices eran esfuerzos por esconderla.
Te decía
que tengo estos ojos enormes y no sé cómo llevarlos
que a veces pienso
estar condenada a sus pupilas dilatadas.

Te decía -como una cortada más- que tu nombre es toda la incertidumbre que arrastro.

Tenía tanto miedo de no conocerte
que era casi como estar despierta:

La zozobra
de esperar por la cortada
no descansa ni en el sueño.

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