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16/3/15

Estás preparando la comida y te ves más hermoso que un silencio.

No quiero escuchar música cuando estoy sola en casa, ¿sabías?
Cuando te vas apago el computador que usamos para la música y me siento a escuchar lagartijas y carros y niños que no son míos
gritando en la calle.
Los niños son de los adultos, ¿sabías?
una propiedad absorbente

como comprar un cáncer.

Somos el matrimonio joven del barrio y me gusta.

¿Te imaginas qué dirían ellos si supieran que pensamos?
La sangre iría cuesta abajo por la calle y llegaría hasta la avenida
A positivo
A negativo
B positivo
B negativo
O de los dos tipos
toda cuesta abajo coloreando las canaletas y bañando las llantas encunetadas de los carros que van para Oiba o más allá
que van para San Gil o más allá.

Yo no paso de San Gil
y nunca he ido a Oiba
yo era del más allá
y ahora
mis pestañas grumosas son el horizonte
mi manos ásperas el límite.

Los niños son de los adultos
¿hasta cuándo fui de mis padres?
porque los sigo viendo enfermos de mí.

Nadie te quiere escuchar hablar cuando no suenas a su voz
nadie te quiere escuchar hablar cuando no eres el eco de su cabeza

ser un eco para ser amado

por ser un gran repetidor

que está "totalmente de acuerdo"

voz de la generación
no voz degenerada.


¿Para qué dos cuando se tiene uno?, me dices.

Los niños son de los adultos, ¿sabías?
los niños serán adultos
y los adultos envejeceremos y moriremos y quedará en evidencia nuestra condición de aridez
infinitesimal.

Me trago una semilla que germina en los árboles de mis venas
y se agota en ellos.

Pienso en Raúl
él sabía


la poesía es la única compañera

Y ahora que no sé hablar del miedo
ni de la sangre que no deja de derramarse
ni de las pesadillas que dan risa
ni de los sueños que no puedo dibujar
veo al poema
leyéndose a sí mismo
porque nadie más lo lee

Nadie tiene que entender a una madre sin hijos.

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