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20/1/15

No le importo al modelo neoliberal así que no me voy a desgastar pensando en él.



"La inquietud se apoderó de ella como si el tiempo hubiese estado ya corrompido, 
como si todo su pasado, cuestionado de nuevo, 
se hubiese ofrecido a un futuro árido 
e irremediablemente culpable." 

Maurice Blanchot. 

I

No puedo hacer un poema con tantos poros abiertos, con tanto miedo en el entrecejo y con mis pupilas que suenan como la campana de bicicleta de facebook messenger. No puedo hacer un poema con el terror de los cuerpos que tejiste con tu voz -yo te pedí silencio, tú me regalaste pesadillas-. No puedo hacer un poema con tanta tristeza, con tantas pestañas caídas, con todos los pelos que dicen que me sobran en las cejas, con las manchas en mis dientes, con la uña de mi dedo índice derecho que crece partida. No puedo hacer un poema conmigo que soy un libro de Nicanor Parra habitando la caneca de basura del parque municipal.


No puedo hacer un poema con mi cuerpo que es una sombra, ni con mi sombra -que es el único cuerpo que tengo hoy-. 


No puedo hacer un poema con los ojos de Ashley Opheim. Ni con mis ojos, porque mis ojos están enfermos de mí y sólo ven en los espejos.


No puedo hacer un poema de mí, conmigo.



II

Quería ir al cielo con mi perro y tuve a Cartagena sólo para mí. Mi perro tuvo una guardería y yo renté una bicicleta que me sirvió para insolarme y para fascinarme con el segundo álbum de Russian Red que estuvo disponible en iTunes pero llegó a mí de cuenta de TPB. Cuando regresé del viaje, m
i perro me miró con el sol en un ojo y la boca en el otro y me abrazó con la alergia a sus pelos. Me insolé de nuevo con su mirada y me fumé el último cigarrillo siete días después para asegurarme de arder por dentro también. Pensé en las ciudades y tracé una para mi alma. Soñé cuatro elementos ominosos que me fueran más familiares que el fuego, el aire, la tierra o el agua. Soñé mis días en asfalto, hormigón, gasolina y metal. Y olvidé que el fuego, el aire, la tierra y el agua, están en todas las cosas. 

Quería ir al cielo con mi perro pero me mudé a doce cuadras del sol 

y mi perro se quedó soñando mi voz en la cama que era mía 
y mi voz se fue al cielo 
y yo comencé a soñarla también.


III


Por estos días, sólo como mejillas de pimentón.



IV

El amor es un listado de cosas prescritas. Me pregunto según qué autor de qué listado, no puedo amar con ira.



V

Me quedo mirando el panal de avispas -que iba a ser y no fue- en el techo de tu habitación. Recuerdo que cuando no supe a dónde mirar lo miré a él, y pensé en las avispas. Pensé en que si yo fuera una avispa, haría circunferencias perfectas y conocería la simetría. Pero no, no soy una avispa, no conozco la simetría ni a mi hermana que murió antes de nacer. 
Conozco un ojo izquierdo 
     -que ve poco y se cierra de más cuando sonrío- 
y a mí 
     -que soy mi hermana también y nací viva-



VI

Soy la puerta que se cierra
soy lo que cierra la puerta.

Soy la parte que se contrae del universo.


VII

Pienso en el modelo neoliberal y quiero responderle:

Quiero ser feliz
                     pero mis lunares.
Quiero ser feliz
                     pero mi médula.
Quiero ser feliz
                     pero yo.


No me hablen de mí como si fueran mi nariz.

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